lunes 2 de mayo de 2011

Volver al origen no es retroceder

"Creo que a algunos les da miedo pensar que las cosas pueden ser distintas. El mundo no es exactamente una mierda, pero la gente está acostumbrada a las cosas como están... Y, aunque estén mal, no pueden cambiar. Y digamos que se rinden. Y cuando se rinden, todos pierden..."  

Todo el mundo tiene un límite. Y llega un momento en la vida de toda persona en el que se da cuenta de que tiene que poner punto y aparte. Ni siquiera es necesario un motivo de peso o un gran acontecimiento: Simplemente se dan cuenta. Sin más. De pronto un día se levantan y son conscientes de que su vida no está yendo por donde debería. Que se están alejando tanto de sí mismos que se han olvidado de quiénes eran. Y deciden que no pueden seguir así.... Que ya basta. Basta de ser la muñeca de trapo que se deja pisotear una y otra vez. Basta de sentirse inferior a toda la gente que te rodea. Basta de fingir que te encuentras bien cuando te sientes como una mierda. Basta de sentirse como una mierda. Basta de ir viéndolas venir dando tumbos sin rumbo fijo. Basta de no tener sueños, metas, ni objetivos. Basta de sonrisas falsas y banalidades por compromiso. Basta de besos vacíos y polvos que no llevan a ningún sitio. 




Ahora toca esforzarse. No rendirse. Cambiar. Seguir. Disfrutar de las pequeñas cosas. Soñar. Vivir. No va a ser fácil, pero siempre me han gustado los retos. Y aprender a quererme y dejar que me quieran va a ser el más interesante de ellos. 

Hemos vuelto a los inicios, pues. A aquellos tiempos en los que este era el lugar donde ser yo misma y abrirme al mundo, y no ese melancólico callejón en el que me proyectaba a través de unos ojos y unas manos que no me dejaban ser libre en el que se había convertido en el último año y medio. Mi conciencia me trajo aquí la primera vez para encontrarme cuando estaba perdida. Y ahora, cuatro años después, vuelve a ponerme en el punto de partida dejando en mis manos las riendas de mi vida. 

Pero con una diferencia: Esta vez, al final de la Calle del Olvido, se atisba una luz que brilla.